Hace unas semanas lo oí en el micro, una chica le decía a su enamorado, a propósito que en la radio sonaba una canción de Black Eyed Peas: "Esa es bacán pero ya la han pacharaqueado mucho". Esto me retrotrajo casi automáticamente a mi adolescencia y a la manchita con la que me juntaba e intercambiaba discos y cassettes. En esa época conseguir la música que uno quería demandaba de dos cosas: contactos y dinero. Teniendo las dos cosas, la gente que se dedicaba al negocio te buscaba en tu casa para ofrecerte las novedades, o con una llamada telefónica te asegurabas que lo último de tu grupo favorito estuviera en tus manos pronto y no dentro de un año. Si tenías los contactos y no el dinero, pues sólo quedaba grabar los lp's en cassettes, y ya el resultado dependía de la calidad del equipo de casa o del amigo de turno con mejor equipo. Si no tenías los contactos ni el dinero, bueno, no se que pasaba pues no era mi caso. Pero seguro alguna solución había.

Esto pasaba porque la importación de bienes era cosa prohibida, y las disqueras nacionales editaban de acuerdo a criterios nunca bien establecidos. Grupos de gran aceptación en todo el mundo nunca fueron editados en su momento, caso de Yes o Genesis, y sin embargo grupos de segunda línea como Uriah Heep tuvieron varios lp's editados. Esto ocasionaba algo muy curioso, siempre era mejor el grupo que tenía menos discos editados en el país y siempre era mejor el lp inédito que uno ya en circulación nacional. Puro snobismo, claro que en esos años no se le llamaba así, o quizás no nos atrevíamos a verlo de esa forma.

En los 80's todo cambió, se abrió la libre importación y de pronto ese lp que enseñabas con orgullo a todos los que llegaban a tu casa lo empezabas a ver en las tiendas al alcance de cualquiera, literalmente. Algunos descubrían de pronto que ya no les gustaba el progresivo inglés, sino exclusivamente el italiano, otros cambiaban el hard tradicional por el alemán, otros empezaron a ponderar las bondades de las ediciones japonesas. Con la llegada del cd nos vimos obligados a readquirir colecciones completas de grupos y solistas, labor dificultada por la lenta edición de algunas joyas sonoras de poco éxito comercial.

Un día entre finales de los 80's y principios de los 90's, la verdad no recuerdo bien la fecha, estaba en el antiguo Polvos Azules, lo que ahora es la Alameda Chabuca Granda, parado en el puesto de un pata que se dedicaba a la venta de cd's. Como siempre le compraba nos habíamos hecho amigos y hasta hacíamos algún negocito de vez en cuando. Todo ese sector se dedicaba a la venta de cd's, cassettes, videos y etc. Casi puedo asegurar que la piratería nació por allí y gente de todo Lima bajaba a Polvos. Muchos vendedores no sabían qué era lo que vendían y se guiaban de lo que más les pedían y del gusto de algunos conocedores para saber que piratear. Pronto había cassettes y videos piratas con mezclas insólitas, o mientras por los parlantes de un puesto escuchabas a Zeppelin, por otro oías a Madonna, y mas allá a Vanilla Ice.

Fue un día así que escuche por primera vez el término pacharaquear aplicado a un bien de valor artístico, unos patas pasaban mientras en el puesto del costado sonaba fuerte Queen en la tele. Entonces uno le dijo al otro "Mira Queen en vivo, ¿mostro no?" "Sí - le respondió el otro con desdén - pero lo están pacharaqueando al pobre Freddie Mercury, si él supiera donde lo están mirando". La bulla me impidió oir el resto de la charla, pero me quedé pensando en lo dicho.

¿Disminuía la calidad de Queen dependiendo del sitio de donde se escuchaba? ¿La "excelencia" de la voz de Mercury descendía en forma inversamente proporcional a la cantidad de gente que la apreciaba? No me parecía, y no me parece hasta ahora. A partir de esta época muchos clásicos del rock empezaron a sonar en todo sitio gracias a la popularización de los cd's y a que en determinado momento empezaron a bajar vertiginosamente de precio, también por cierto a que surgieron radios del tipo que en USA llaman AOR (Adult Oriented Rock) y a que a toda hora difundían practicamente las mismas canciones una y otra vez.

Así pues pequeños clásicos del rock como Stairway to Heaven de Zeppelin, Hotel California de Eagles, The Year of the Cat de Al Stewart, Sultans of Swing de Dire Straits, Comfortably Numb de Pink Floyd y muchos más que sería largo mencionar, empezaron a invadir el espectro sonoro limeño desde las mas variadas fuentes. Cuando le comenté esto a un pata me dijo "Si pues brother, pero mucho ya, así no es". Los años han seguido pasando y probablemente a pocos interese ahora cuanto se escucha a bandas como Yes o Crimson, pero por lo visto la idea de que un grupo social pueda o deba sentirse dueño de determinado tipo de música no abandona a la gentita limeña.


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